En el camino

Hace unos años leí “En el camino”, novela escrita por Jack Kerouac y considerada manifiesto de la generación beat. He aquí mi reflexión atemporal.

Estoy leyendo “En el camino”, de Jack Kerouac, el escritor que dio comienzo a la generación beatnik en los ’50.

Hasta donde leí, puedo contar que la historia relata las experiencias del protagonista en las rutas norteamericanas: a dónde llega, con quién viaja, a quiénes conoce, qué aprende. Su vida es un incierto vaivén; no sabe dónde va a estar mañana, si tendrá suficiente dinero para comer un sandwich o si algún camión frenará para llevarlo más lejos.

Algunas veces este viajero toma la ruta equivocada, camina sin rumbo con vagabundos o duerme en estaciones. Le gustaría que más autos se ofrecieran a darle un lugar, que no lloviera cuando anda a la deriva, que hubiera más trabajo para ganar unos centavos. Pero la realidad es otra.

Las famosas “vueltas de la vida” le permiten conocer, experimentar, sentir, descubrir, aprender cosas que jamás hubiera hecho de no ser por esos “errores”, improvistos e infortunios. No estaban en sus planes, no eran parte de su agenda, pero lo encontraron.

Si siempre nos saliéramos con la nuestra, nos estaríamos perdiendo todo lo que no hubiéramos elegido o deseado. Y ante estas bifurcaciones y rodeos tenemos dos opciones: negarnos y quejarnos de los desvíos, o abrirnos a lo nuevo y a las sorpresas, aprender de lo diferente y extraño.

Quizá se trata simplemente de tener la amarra pero flotar en aguas revueltas.

Deja un comentario